Pascale Zintzen y el lenguaje silencioso de la tierra

25 marzo 2026
Más allá de la lógica de la producción rápida o de la estética del objeto perfecto, la obra de Pascale, fundadora de Oikos Estudio, es el fruto de una relación lenta y directa con la materia. Foto Mireia Farran.
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La obra de la artista belga Pascale Zintzen, fundadora de Oikos Estudio, parece surgir de un tiempo largo. Más allá de la lógica de la producción rápida o de la estética del objeto perfecto, sus piezas son el fruto de una relación más lenta y directa con la materia. Vasijas, esculturas y recipientes construidos a mano que conservan la memoria del gesto y la huella del proceso. En ellas, la cerámica se presenta como una práctica profundamente ligada a la vida cotidiana: trabajar la tierra, observar el paso de las estaciones y habitar el tiempo del taller.

Nacida en Verviers (Bélgica), Pascale Zintzen creció rodeada de objetos, herramientas y procesos manuales. Desde muy joven se interesó por el trabajo artesanal y por la capacidad de las manos para transformar la materia. Esa curiosidad la llevó a explorar diferentes disciplinas antes de llegar definitivamente a la cerámica: estudió Arqueología e Historia del Arte, se formó en tapicería tradicional y mantuvo siempre una relación cercana con los oficios manuales.  

Tras viajar por distintos países, se instaló definitivamente en Barcelona en 2016, una ciudad desde la que ha desarrollado su práctica artística y su estudio. Poco después descubriría la cerámica de manera casi accidental, gracias a unas clases que le regaló una amiga. Aquella experiencia marcaría un punto de inflexión. La artista recuerda ese momento como una revelación: trabajar la tierra le proporcionó una sensación de calma y una necesidad inmediata de seguir creando. Desde entonces, confiesa, raramente han pasado más de cuarenta y ocho horas sin modelar barro.  

De ese descubrimiento nació Oikos Estudio, un proyecto artístico que toma su nombre del término griego oikos, entendido como casa, hogar o espacio donde la vida sucede. La elección no es casual: para Zintzen, el taller, la familia y el proceso creativo forman parte de una misma continuidad vital. Su práctica se desarrolla entre su estudio en Barcelona y su casa-taller en el Baix Ebre, un paisaje rural cercano al delta del Ebro donde la artista encuentra el ritmo pausado que necesita para trabajar.  En este entorno, rodeada de campo, olivos y silencio, la vida doméstica y la creación conviven de forma natural. El taller no es un espacio separado del mundo, sino una extensión del habitar cotidiano.

Cortesía de Galerie Lalune.

El gesto, la materia y la memoria

La obra de Pascale Zintzen se construye a partir de procesos manuales deliberadamente lentos. Sus piezas se modelan sin moldes, mediante técnicas tradicionales como el enrollado o la construcción por placas. Cada recipiente se levanta gradualmente, capa a capa, en un proceso que exige atención, repetición y paciencia.  

La artista trabaja principalmente con stoneware y arcillas de alta temperatura, materiales que le permiten explorar superficies densas, texturas irregulares y acabados profundamente táctiles. A menudo incorpora pigmentos naturales recogidos durante sus paseos, una práctica que introduce en las piezas el paisaje que le rodea.

El resultado son objetos que parecen situarse entre la arqueología y la escultura contemporánea. Vasijas que recuerdan a recipientes antiguos, formas que evocan artefactos rituales o fragmentos de una cultura imaginaria. Esta dimensión arqueológica no es casual: la artista reconoce la influencia de su formación académica y su fascinación por los objetos cotidianos de civilizaciones antiguas.

Con el paso del tiempo, su trabajo ha evolucionado desde piezas más cercanas al ámbito doméstico hacia un lenguaje cada vez más escultórico. Los volúmenes se vuelven más grandes, las proporciones más radicales y las superficies más expresivas. Las piezas dejan de ser únicamente contenedores para convertirse en presencias autónomas.

Foto de Carissa Diaz Aleman
The Pebble side table. Foto Mari Luz Vidal para SM Bureau Gallery.
Colaboración con Matter Edit. Foto de Carissa Diaz Aleman.

Entre la cerámica y el bronce

En 2025, Zintzen amplió su práctica introduciendo el bronce, trabajado mediante la técnica tradicional de cera perdida. Esta incorporación no supone un cambio de dirección, sino una extensión natural de su vocabulario formal.

Una de las primeras esculturas en este material es Buffalo Moon, una figura que sintetiza muchas de las tensiones presentes en su trabajo: fuerza y fragilidad, arcaísmo y contemporaneidad. Realizada en una edición limitada de doce piezas, la obra traslada a un material metálico la gestualidad y la sensibilidad táctil que caracterizan sus cerámicas.  

La presencia del bronce abre un nuevo campo material en su práctica, manteniendo al mismo tiempo la relación con técnicas ancestrales y procesos manuales.

Artefacts of Shelter: una colaboración con Matter Edit

El 24 de marzo de 2026 se presentó Artefacts of Shelter, una colección desarrollada junto al estudio británico Matter Edit. El proyecto propone tres piezas —destinadas a contener líquidos, almacenar elementos secos y alojar fragancias ceremoniales— que remiten a necesidades humanas fundamentales: habitar, conservar y ritualizar.  

La colaboración se inspira en gestos primitivos: el momento en que los primeros humanos comenzaron a moldear la tierra para crear refugios y recipientes. Desde esa perspectiva antropológica, los objetos de la colección se sitúan en un territorio donde diseño, arquitectura y arte se entrelazan.

Más que objetos decorativos, las piezas funcionan como artefactos simbólicos, pequeñas arquitecturas de barro que hablan de protección, identidad y memoria colectiva.

The Buffalo Moon en bronce. Cortesía de Galerie Lalune.
Buffalo Moon en stoneware, Buffalo Moon en bronce y Soleil Sculpture. Cortesía de Galerie Lalune.

Arte contemporáneo y tradición

En los últimos años, el trabajo de Pascale Zintzen ha ganado visibilidad en distintas galerías y espacios europeos. Sus piezas están representadas por Etesian Gallery en Menorca, Galerie Lalune en Francia y Scenario Collective en Milán, y forman parte de exposiciones y proyectos curatoriales en varios países.  

Su presencia también se extiende al ámbito del diseño contemporáneo a través de colaboraciones con marcas y proyectos culturales, manteniendo siempre una relación directa con el hacer artesanal.

A pesar de esta proyección internacional, el centro de su práctica continúa siendo el mismo: el taller, la tierra y el gesto repetido de las manos.

Una práctica como forma de vida

En la obra de Pascale Zintzen no existe una separación clara entre vida personal y práctica artística. Su trabajo se alimenta de los ritmos domésticos, de la crianza de sus hijos, de los paseos por el campo y del tiempo compartido en familia. Modelar arcilla se convierte así en una forma de atención: una manera de permanecer presente en el mundo. Cada pieza surge de ese diálogo lento entre cuerpo y materia, entre memoria cultural y experiencia cotidiana.

En un momento en que el diseño tiende a la velocidad y la producción en serie, las obras de Zintzen proponen otra forma de relación con los objetos: más silenciosa, más paciente y profundamente humana. Como sus propias vasijas, su trabajo habla en voz baja, pero con una persistencia que permanece.

Casa Studio de Pascale Zintzen. Foto de Carissa Diaz Aleman.

Pascale Zintzen
pascale.zintzen@gmail.com
www.pascale-zintzen.com
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