Una casa como manifiesto: Plutarco construye en Madrid un universo doméstico entre memoria moderna y libertad material

8 abril 2026
En el barrio de Salamanca, Ana Arana y Enrique Ventosa, transforman una vivienda de 1934 en un proyecto profundamente personal donde arquitectura, interiorismo y vida cotidiana se entrelazan.
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En el barrio de Salamanca de Madrid, una casa de dos plantas —abierta a un patio jardín y una terraza— se ha convertido en algo más que una vivienda familiar. Para Ana y Enrique, fundadores del estudio Plutarco, este proyecto es también una declaración de principios. La vivienda funciona como un laboratorio doméstico donde las ideas que guían su práctica se despliegan con total libertad. “Ha sido un proyecto en el que no hemos tenido miedo, hemos podido diseñar hasta el último detalle y eso siempre es un gusto”, explican los interioristas. “Es, precisamente, el manifiesto de Plutarco: reunir todas las cosas que nos gustan en un mismo espacio”.  

El punto de partida fue un edificio construido en 1934 que había permanecido abandonado durante años. La casa se encontraba en un estado crítico: forjados deformados, estructuras debilitadas y una distribución completamente alterada por intervenciones posteriores. Sin embargo, los interioristas decidieron mirar más allá del deterioro físico para comprender el espíritu original del lugar. “Lo más interesante fue fijarnos en cuándo se construyó, en 1934, e investigar qué otras villas del movimiento moderno se estaban haciendo entonces en diferentes partes del mundo”, explican.  

Ese ejercicio de investigación histórica se convirtió en el hilo conductor del proyecto. Más que reconstruir un pasado perdido, los interioristas buscaron reconectar la vivienda con la cultura arquitectónica de su tiempo, estableciendo resonancias con algunas de las villas europeas más sofisticadas del periodo de entreguerras.

Las bóvedas brillantes de los techos evocan la elegancia geométrica de Robert Mallet-Stevens; las mezclas de mármoles de la escalera recuerdan las villas milanesas de Piero Portaluppi. Son referencias cultas, pero reinterpretadas con una libertad casi lúdica.

Un interior exuberante y doméstico

En contraste con el minimalismo que domina gran parte del interiorismo contemporáneo español, esta casa apuesta por la densidad material, el color y la mezcla deliberada de referencias.

El salón se organiza en torno al sofá diseñado por Cini Boeri para Arflex, una pieza muy acogedora que marca el tono doméstico del espacio. Junto a él conviven una lámpara de Ingo Maurer y una obra del artista Iván Franco, cuyo dibujo hiperrealista parece, a primera vista, una fotografía.

El comedor continúa ese diálogo entre arquitectura y vida cotidiana. Aquí aparecen dos referencias que los interioristas reconocen explícitamente: la bóveda con moldura inspirada en las villas de Mallet-Stevens y la mezcla de mármoles, visible sobre todo en la escalera, que remite a Portaluppi.

El mobiliario, diseñado a medida por el estudio, con la silla Escote como protagonista, busca reforzar el carácter social de la estancia. “Nos encanta pensar los comedores como espacios donde la sobremesa puede alargarse”, explican. “Por eso es importante que el comedor esté conectado con el salón, para dar continuidad a las sobremesas”.  

La cocina corazón de la casa

Si hay un espacio donde la filosofía de Plutarco se manifiesta con mayor claridad es la cocina. Aquí la mezcla de materiales se convierte en una estrategia compositiva. Dos tipos de madera —cerezo y pino teñido en azul oscuro— conviven con un terrazo vertido in situ en la isla, un pavimento que evoca los portales milaneses y un alicatado azul claro con juntas rojas. El resultado es una cocina vibrante, donde cada material dialoga con el siguiente. “Queríamos huir del roble que utilizamos tanto y probar nuevas combinaciones”, explican.  

También aparece una idea recurrente en el trabajo del estudio: el llamado unexpected red, pequeños acentos rojos que irrumpen en una paleta más contenida para generar tensión visual.

Espacios que se transforman

La casa está pensada como un organismo flexible. En el comedor, un biombo revestido de azulejo funciona durante el día como parte del muro del salón, pero al girarse revela un espejo que transforma la atmósfera del espacio. Una sala de cine puede abrirse o cerrarse mediante cortinas perimetrales, generando una estancia íntima o integrándose en el salón.

Incluso el mobiliario responde a esa lógica cambiante. El sofá STV, diseñado por Plutarco para Rabadán, se concibe como un refugio familiar capaz de adoptar múltiples configuraciones. “La premisa era diseñar un sofá para ver la televisión: muy blando, donde toda la familia pueda meterse dentro”.  

Un dormitorio que abraza

En la planta superior, la casa adopta un tono más introspectivo. El dormitorio principal se cubre con una bóveda azul noche salpicada de pequeñas luces que evocan una constelación. Sobre el techo, Jesús Colmenero pintó un mapa estelar que remite simbólicamente a distintas vistas de la casa. Aquí la atmósfera se vuelve deliberadamente envolvente. “Los colores oscuros te abrazan”, afirma Ana Arana.  

El baño continúa ese lenguaje mediante curvas suaves, bloques de vidrio circulares y una mezcla de materiales que incluye mármol chino, raíz de olmo y terrazo.

El patio jardín un remanso de paz urbano

El patio jardín, con piscina y zona de barbacoa, prolonga el espíritu experimental del interior. El pavimento a rayas dialoga con el gresite verde de la piscina y con azulejos azules en el área exterior. La vegetación —entre especies perennes y de hoja caduca— se ha diseñado para cambiar con las estaciones. Una parra virgen trepa por el muro lateral formando una pantalla vegetal que transforma el jardín a lo largo del año.

Encontrar la armonía arriesgando

Al final, lo que esta casa demuestra es una forma particular de entender el interiorismo como un arte de la combinación. Los propios interioristas lo resumen con una mezcla de sorpresa y satisfacción: “Muchas veces cuando la gente entra aquí dice: ‘son cosas que yo nunca habría usado’. Pero, aun así, se siente todo en armonía”.  Quizá ahí resida la verdadera lección de este proyecto: demostrar que es posible arriesgar con colores, materiales y referencias históricas sin perder la coherencia espacial.

Esta es una casa que no solo acoge una vida familiar, sino que revela con claridad el universo creativo de quienes la han diseñado. Más que una simple vivienda, esta casa es un manifiesto silencioso. Un lugar donde el interiorismo deja de ser un ejercicio de estilo para convertirse en una forma de pensar la vida doméstica.

Proyecto: PDLL70.
Ubicación: Barrio de Salamanca (Madrid).
Superficie: 376 m2 + 112 m2 exteriores.
Terminado: 2025.
Arquitectura interior: Plutarco. Ana Arana y Enrique Ventosa.
Fotografía: Germán Saiz.
Fuente: Plutarco.

Enrique Ventosa y Ana Arana, socios fundadores de Plutarco

Plutarco

En el panorama reciente del interiorismo español, el estudio Plutarco ha ido construyendo una trayectoria singular que combina investigación arquitectónica, experimentación material y una profunda atención a la vida doméstica. Fundado en Madrid por Ana Arana y Enrique Ventosa, el estudio trabaja en proyectos de arquitectura interior, diseño de mobiliario y dirección artística, desarrollando un lenguaje donde historia, color y materialidad conviven con una notable libertad creativa.

El trabajo de Plutarco parte de una mirada cultural sobre el espacio. Algunos proyectos, como el mostrado en esta página, comienzan con una lectura atenta del contexto arquitectónico y del momento histórico en el que se inscriben los edificios. Esta aproximación, más cercana a la investigación arquitectónica que a la decoración convencional, permite al estudio construir interiores donde referencias del modernismo europeo, del diseño italiano o de la arquitectura doméstica del siglo XX se reinterpretan desde una sensibilidad contemporánea.

Uno de los rasgos más reconocibles de su trabajo es la mezcla deliberada de materiales, colores y referencias formales. Mármol, terrazo, maderas teñidas, cerámicas o textiles se combinan en sus proyectos con una lógica compositiva que busca generar atmósferas ricas y complejas, alejadas del minimalismo dominante en buena parte del interiorismo actual. Sin embargo, esa diversidad material nunca se traduce en exceso: los espacios mantienen siempre una sorprendente sensación de equilibrio y armonía.

La dimensión doméstica ocupa un lugar central en su manera de entender el diseño. Para Plutarco, los interiores no se conciben como escenografías sino como escenarios para la vida cotidiana, donde los espacios se desarrollan en torno a las dinámicas reales de quienes los habitan: largas sobremesas, encuentros familiares, rincones de lectura o lugares de reunión.

Esta sensibilidad se manifiesta también en su trabajo de diseño de mobiliario, donde diseñan piezas concebidas específicamente para cada proyecto. Sofás, mesas o luminarias diseñadas a medida se integran en la arquitectura interior como parte de una misma estrategia espacial.

A lo largo de su trayectoria, el estudio ha desarrollado proyectos residenciales, espacios comerciales y colaboraciones con marcas de diseño, consolidando una práctica que oscila entre la arquitectura interior y el diseño de producto.

Entre sus proyectos más representativos destaca el proyecto descrito en esta página. En él aparecen muchas de las ideas que definen su trabajo: investigación histórica, libertad en la combinación de materiales y una arquitectura interior profundamente ligada a la experiencia doméstica.

Con una sensibilidad que dialoga con algunos de los estudios europeos más interesantes de su generación, Plutarco representa una de las voces más singulares del interiorismo español contemporáneo. Su trabajo sugiere una forma de entender el diseño donde la arquitectura interior vuelve a situarse en el cruce entre cultura, materialidad y vida cotidiana.

Plutarco
Quesada 2
28010 Madrid
hola@plutarco.design
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@hola.plutarco

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